“Precio según mercado.” “Pregunte por nuestras promociones.” Una carta de vinos sin un solo precio. Un 10 % de servicio que aparece en la cuenta sin que nadie lo haya mencionado.
Son prácticas comunes y casi todas tienen el mismo problema: el cliente pide sin saber cuánto va a pagar. Eso le cuesta confianza a tu negocio y, en muchos casos, te expone a una sanción.
Esta guía resume qué dice la normativa en México, qué se parece en otros países de Latinoamérica y cómo cumplir sin complicarte.
Antes de seguir: esto es información general, no asesoría legal. Las normas y las sanciones cambian. Confirma siempre las reglas vigentes con Profeco, con la autoridad de tu país o con un abogado.
Qué dice la ley en México
La norma principal es la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC), y quien la vigila es la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). No hay una ley especial para la carta del restaurante: aplican las mismas reglas que a cualquier negocio que vende al público.
El principio general es sencillo: el consumidor tiene derecho a conocer el precio antes de comprar. De ahí salen las obligaciones prácticas para un negocio de comida.
1. Exhibir el precio de forma visible
Los precios de lo que vendes deben estar a la vista del cliente, de forma clara y antes de que haga su pedido. En un restaurante, eso significa una carta o un pizarrón con precios. No basta con que el mesero los diga si alguien pregunta.
2. Mostrar el precio total, con impuestos incluidos
El precio que aparece en la carta debe ser el monto total que el cliente va a pagar, con IVA y cualquier otro impuesto incluido. “$150 + IVA” no es la forma correcta de mostrar un precio al consumidor final.
Esto tiene una consecuencia práctica en tus números: si trasladas IVA, una parte del precio de carta no es tuya. Lo explicamos en la guía para calcular el food cost.
3. Respetar el precio exhibido
Si la carta dice $145, cobras $145. No puedes cobrar más con el argumento de que “ya subió pero no hemos cambiado la carta”. El precio publicado es un compromiso con el cliente.
Por eso es tan riesgoso posponer la actualización de una carta impresa: mientras tanto, o vendes al precio viejo o cobras distinto a lo que exhibes, y lo segundo no es opción.
4. Informar los cargos adicionales antes de consumir
Cualquier cargo que no sea el precio del platillo tiene que informarse con claridad antes de que el cliente consuma: descorche, consumo mínimo, cover, cargo por persona, cargo por servicio a domicilio. Un cargo que el cliente descubre en la cuenta es justo el tipo de práctica que genera quejas.
5. La propina es voluntaria
En México la propina no es obligatoria. El cliente decide si deja y cuánto. Profeco ha reiterado públicamente este criterio.
En la práctica:
- No la incluyas automáticamente en la cuenta sin que el cliente lo acepte.
- Si sugieres un porcentaje, que quede claro que es una sugerencia.
- Si la terminal de pago ofrece opciones de propina, debe existir la opción de no dejar nada.
Una propina cobrada a la fuerza te puede costar una queja, y casi seguro te cuesta un cliente.
6. Precios en pesos
Los precios se expresan en moneda nacional. Si estás en una zona turística y quieres mostrar también dólares, puedes hacerlo como referencia, pero el precio en pesos debe estar y el tipo de cambio que aplicas debe quedar claro.
Qué puede pasar si no cumples
Profeco realiza visitas de verificación y atiende quejas de consumidores. Si detecta incumplimientos, puede imponer multas y otras medidas, que en casos graves o reiterados pueden llegar a la suspensión de actividades. Los montos se actualizan periódicamente, así que no tiene sentido darte una cifra que mañana ya no es la vigente.
Más allá de la multa, el costo real suele ser otro:
- Una queja ante Profeco te obliga a dedicar tiempo a conciliar.
- Una reseña que dice “te cobran el servicio sin avisar” la leen cientos de personas antes que tú.
- Un cliente que se siente engañado no vuelve, y lo cuenta.
Las zonas grises más comunes
“Precio según mercado” o “S/M”
Es habitual en mariscos, langosta, cortes especiales o pesca del día. El problema es que el cliente pide sin saber cuánto va a pagar, que es justo lo que la norma busca evitar.
Alternativas mejores:
- Precio por cada 100 g o por kilo, y que el mesero confirme el peso antes de preparar.
- Precio del día actualizado en el menú cada mañana. Con un menú digital, eso es cambiar un número desde el celular.
Cartas sin precios
Algunas cartas de vinos o de “menú de degustación” omiten precios por estilo. Para el consumidor final, la regla es la misma: tiene que poder conocer el precio antes de pedir.
Promociones y precios especiales
“2x1 en margaritas” o “comida corrida a $120” también son precios exhibidos. Si los publicas, cúmplelos en los términos que anuncias, con sus horarios y condiciones a la vista.
Esto aplica también fuera del local: si publicas precios en Instagram o en tus estados de WhatsApp, son ofertas que el cliente puede exigir. Aquí hablamos de publicar precios en redes sociales sin meterte en problemas.
Platillos agotados
No es un tema de multa, pero sí de confianza. Un cliente que elige algo y le dicen “ya no hay” siente que la carta no es confiable. Marcarlo como agotado en el menú en tiempo real evita esa conversación; lo explicamos en cómo marcar un platillo agotado.
¿Un menú digital con QR cumple?
El objetivo de la norma es que el cliente conozca el precio antes de pedir. Un menú digital al que se entra escaneando un código QR muestra los precios igual que una carta impresa, y con una ventaja: siempre está actualizado.
Para cubrirte bien, combina tres cosas:
- El QR visible en cada mesa, no escondido en una esquina. Las plantillas de carteles QR para mesas están pensadas para eso.
- Un par de cartas impresas de respaldo para quien no tiene celular, batería o datos.
- Los precios con impuestos incluidos y los cargos extra escritos en el mismo menú, no solo dichos por el mesero.
Si tu autoridad local tiene requisitos específicos sobre el formato del menú, confírmalos. Las reglas pueden variar por estado, municipio o tipo de establecimiento.
Otros países de Latinoamérica
La mayoría de los países de la región tienen una ley de protección al consumidor con principios muy parecidos: precio visible, precio total con impuestos y cargos informados antes de consumir. Algunas referencias para que busques la norma vigente en tu país:
| País | Ley de referencia | Autoridad |
|---|---|---|
| México | Ley Federal de Protección al Consumidor | Profeco |
| Colombia | Estatuto del Consumidor | Superintendencia de Industria y Comercio |
| Chile | Ley de Protección de los Derechos de los Consumidores | Sernac |
| Perú | Código de Protección y Defensa del Consumidor | Indecopi |
| Argentina | Ley de Defensa del Consumidor | Autoridad de defensa del consumidor nacional y provincial |
Los detalles cambian de país a país, sobre todo en temas como la propina sugerida, los cargos por servicio o la forma de mostrar los impuestos. Revisa la regulación vigente antes de copiar la práctica de otro país.
Transparencia también vende
Cumplir la ley es el mínimo. Lo interesante es que la transparencia en precios también trabaja a tu favor:
- El cliente pide con más confianza cuando sabe cuánto va a pagar. Ante una carta sin precios, muchos clientes se van a lo seguro: piden lo más barato o piden menos.
- Tu mesero deja de contestar “¿cuánto cuesta?” y dedica ese tiempo a recomendar.
- Las reseñas hablan de tu comida, no de una cuenta que no esperaban.
- Tu precio se defiende solo cuando la descripción y la foto lo justifican.
Checklist de transparencia para tu carta
- Todos los platillos y bebidas tienen precio visible.
- Los precios incluyen IVA y cualquier otro impuesto.
- Los precios están en pesos; si muestras otra moneda, el tipo de cambio está claro.
- Descorche, cover, consumo mínimo y cargos extra están escritos en la carta.
- La propina no se agrega a la cuenta sin el consentimiento del cliente.
- Los productos “según mercado” tienen precio por peso o precio del día.
- Las promociones tienen condiciones y horarios a la vista.
- Lo que cobras coincide siempre con lo que dice la carta.
- Tienes un par de cartas impresas de respaldo si usas QR.
Resumen
- En México, la LFPC obliga a exhibir el precio total, visible y antes de la compra.
- Los precios van con impuestos incluidos y en pesos.
- Se cobra exactamente lo que dice la carta.
- Los cargos extra se informan antes de consumir.
- La propina es voluntaria.
- Profeco puede sancionar; los montos se actualizan, consúltalos.
- En otros países de Latinoamérica aplican principios parecidos, con detalles propios.
La forma más simple de cumplir es tener una carta que siempre diga el precio correcto. Si cambiar un precio implica reimprimir, la tentación de “luego lo actualizamos” es enorme; aquí está la cuenta de cuánto cuesta reimprimir cartas. Con el menú digital para restaurantes, el precio que ves en el panel es el que ve tu cliente, al momento.
Para más guías sobre precios, costos y el día a día del negocio, visita la sección de operación y costos.